Proyecto apoyado por el CONACYT analiza situación de personas vulnerables en penitenciarías paraguayas

Mié, 04 Mayo. 2022 | 17:00

Una investigación analizó la atención que le brinda el Sistema Penitenciario y el Estado paraguayo a personas privadas de libertad integrantes de pueblos indígenas, personas que viven con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y personas con trastornos mentales. El proyecto fue ejecutado por la Asociación Enfoque Territorial y recibió G. 868.100.000 por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) a través del Programa PROCIENCIA con apoyo del FEEI.

Según el material “Informe sobre personas privadas de libertad en situación especial de vulnerabilidad (indígenas, personas con VIH y con trastornos mentales) en cárceles del Paraguay” publicado en el marco del proyecto de investigación, teniendo en cuenta el tiempo que las personas privadas de libertad pasan en sus celdas, las condiciones en las que estas se encuentran tiene un impacto directo en la experiencia de privación de libertad. Por lo que, los estándares mínimos que se exigen, respecto a las condiciones materiales de estos espacios, deben estar pensados en la dignidad de la persona.

Además, el hacinamiento tiene gran influencia en la calidad de vida de las personas privadas de libertad, ya que se lo considera una violación a sus derechos y garantías. Al mismo tiempo refuerza a producir otras formas de vulneración de otros derechos fundamentales.

Sin embargo, los profesionales explicaron que esta situación no excluye que existan personas privadas de libertad con mayores recursos económicos que compran espacios más amplios donde alojarse, sin importar que esto implique reducir los espacios del resto de las personas que habitan en un pabellón o celda.

En cuanto a los alimentos, las personas privadas de libertad se encuentran en completa dependencia respecto a las autoridades penitenciarias, por este motivo, las normativas nacionales e internacionales establecen que las instituciones provean el servicio de alimentación y un suministro de agua de calidad.

Sin embargo, informes del Mecanismo Nacional de la Prevención de Tortura (MNP) coinciden en que los alimentos brindados a las personas privadas de libertad son de mala calidad en sabor y aspecto, la elaboración es poco higiénica, y existe un mercado informal paralelo que provoca que no todas las personas se alimenten de la manera correcta. Por este motivo, muchas, que tienen la posibilidad económica de comprar los ingredientes, optan por elaborar sus propias comidas dentro de las penitenciarias.

Por otra parte, la gran mayoría de las personas indígenas privadas de libertad comparte pabellones o pasillos con el resto de la población; también existen indígenas en los pabellones cristianos donde, a cambio de mejores condiciones de vida, deben abrazar una nueva religión, teniendo que desprenderse de la suya. En el ámbito de la higiene, en la cárcel de Pedro Juan Caballero, los indígenas no disponen de elementos de limpieza e higiene personal, como lo son el jabón para aseo personal o para lavado de ropas, además no cuentan con dentífricos, cepillos de dientes, ni papel higiénico.

Mientras que, en el caso de las personas con algún tipo de discapacidad psicosocial, los investigadores encontraron que, si bien algunas penitenciarías cuentan con profesionales de la salud mental, Tacumbú es la única cárcel, de las 18 existentes, que tiene un pabellón destinado para la población con discapacidad psicosocial, a pesar de que en todas las cárceles existen personas con estas condiciones declaradas por el Ministerio de Justicia.

Además, el personal penitenciario no está capacitado, desde un enfoque de atención a personas con discapacidad para el trabajo con esta población. Esta situación genera condiciones de inseguridad, tanto para los funcionarios penitenciarios, como para las personas con discapacidad psicosocial privadas de libertad puesto que, el desconocimiento y la falta de herramientas, expone a ambos sectores a situaciones de riesgo.

Asimismo, con relación a las personas que viven con VIH, las penitenciarías visitadas si bien cuentan con pruebas rápidas para VIH y antirretrovirales, se han identificado deficiencias que se dan a raíz de la falta de un abordaje integral a la problemática del VIH. Pues, muchas de las personas que viven con VIH también están coinfectadas con tuberculosis (TB).

Los investigadores explican que los programas de VIH y TB trabajan de forma desarticulada. Ambos coexisten dentro de los penales, sin embargo, el de TB es el que tuvo mayor desarrollo y marca mayor presencia en el sistema penitenciario del país, en cambio el del VIH no cuenta con los mismos recursos para fortalecer su presencia y sus acciones en este ámbito.

Los aportes proveídos por la investigación están directamente ligados al diseño y aplicación de políticas públicas carcelarias en Paraguay para una población real, excluida y marginalizada que en el presente vive en condiciones precarias, en situación de discriminación y marginación por parte del Sistema Penitenciario y el Estado Paraguayo.

Los profesionales que conforman el equipo de investigación son: José Antonio Galeano Monti, Maximiliano Mendieta, ambos categorizados en el Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (PRONII) del CONACYT, Fabiola Ivaszuk, Claudia Raquel Samudio Genes, Fernando Alberto Hamuy, Katia María Gorostiaga y Rodrigo Rojas.

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