Investigación busca establecer las bases para una normativa que regule la presencia de bioaerosoles en ambientes hospitalarios

Jue, 17 Jun. 2021 | 13:42

  

La investigadora Andrea Arrúa del Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas (CEMIT) había dado a luz hace algunos años, su hija tuvo que ser internada en el área de neonatología de un hospital público, en ese lapso un bebé internado en la sala de al lado falleció por una enfermedad conocida como aspergilosis, que es producida por un hongo que se encuentra como contaminante en el ambiente y afecta a pacientes de riesgo. Tras ese hecho la profesional se propuso investigar los bioaerosoles en ambientes hospitalarios y tratar de ayudar de alguna manera a que se establezcan legislaciones que regulen la presencia de contaminantes biológicos en el Paraguay.

El proyecto busca establecer la composición de bioaerosoles fúngicos, su diversidad, la carga en ambientes hospitalarios y establecer un indicador de la calidad del aire. Los hongos, bacterias, virus, polen, que se encuentran en forma de partículas suspendidas en el aire que se denominan colectivamente contaminantes biológicos aerotransportados o bioaerosoles, son parte integral de nuestro sistema ecológico y juegan un importante papel en el mismo.

Actualmente el proyecto se encuentra en pleno desarrollo, los investigadores han determinado la carga microbiológica en 3 tomas de muestras en 5 ambientes hospitalarios en 3 estaciones del año, en la primavera de 2020 y en el verano y otoño de 2021. A parte determinaron la carga microbiológica de estos ambientes y los principales géneros fúngicos contaminantes por métodos microbiológicos.

              

La profesional explicó que el proyecto va más allá de los resultados científicos, pues pretende establecer las bases para una normativa que regule la presencia de bioaerosoles en ambientes hospitalarios, escolares y laborales. “Con el surgimiento de la pandemia ha quedado evidenciada la importancia del estudio de estos contaminantes, no solo por sus efectos, como por ejemplo ahora ocurre con el Hongo Negro, sino también como fuente de transmisión de otras enfermedades” resaltó la especialista.

Los microorganismos están presentes en el exterior y son introducidos en interiores por ventilación natural o mecánica. Las superficies húmedas de cuero, madera, alfombras, jabones, telas, algunas pastas y adhesivos son ejemplos de sitios de crecimiento y multiplicación de los mismos. A medida que los mohos crecen en interiores húmedos o mojados, la exposición humana es posible ya sea por contacto directo con las superficies o a través del aire, si las esporas, fragmentos o productos están en el aire.

Las personas están expuestas a estas esporas o fragmentos de moho por inhalación o por contacto a través de pequeñas roturas en la piel. Los bioaerosoles se introducen en el cuerpo humano por inhalación o por deposición en las heridas. A pesar de los mecanismos de defensa del cuerpo humano, estos bioaerosoles podrían causar daños a la salud. Los efectos negativos producidos pueden incluir alergias, infecciones, toxicidad, irritaciones, entre otros. Además, se pueden agravar al considerar la salud de personas inmunocomprometidas.

El proyecto denominado “Evaluación de bioaerosoles fúngicos en ambientes hospitalarios mediante el análisis del microbioma por secuenciacion del metagenoma” recibirá un total de G. 500.000.000 por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) con apoyo del FEEI.